Las tentaciones siempre van a existir en nuestra vidas.
Si tienes una relación siempre tendrás la tentación de que te guste otra mujer, siempre existirá la tentanción de ambicionar algo que otro posee, de sentir envidia, orgullo, etc. Pero lo que no podemos permitir es que estas tentaciones nos dominen, que nos lleven a hacer algo desagradable antes los ojos del Señor.
¿Cómo logramos no ceder antes las tentaciones?
Esto solo se logra con fe y fuerza de voluntad y la mejor forma de alimentar y fortalecer la fe es buscando de Dios, hablando con él a través de la oración, llendo a la iglesia a aprender de sus enseñanzas, confiando y poniendo nuestros problemas y esperanzas en las manos de Dios, dejando que él luche nuestras batallas y guie nuestros pasos.

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