¿Cuáles fueron los momentos más emotivos de la gala?
Como suele suceder, fueron los actores los que
añadieron el punto de emotividad a la gala… por algo son actores. Octavia
Spencer, premio a la mejor actriz secundaria por Criadas y señoras, consiguió
agradecer su premio, entre sollozos, “a todo el mundo”. Por su parte, el
veterano Christopher Plummer (mejor actor secundario por Beginners) inició su
magnífico discurso mirando a los ojos del galardón y espetando: “Sólo tienes
dos años más que yo (era la 84ª ceremonia de los Oscar y Plummer tiene 82
años)… ¿dónde has estado toda mi vida?”. Por último, haciendo justicia a su
condición de gran dama, diva total de la galaxia hollywoodiense, Meryl Streep
montó un gran show: primero, aspavientos de sorpresa, y, luego, un conmovedor
discurso en el que este gran mito de la interpretación decidió agradecer el
premio a su marido y a todos los amigos que ha hecho durante su más de 35 años
en las pantallas.
¿Por qué no se nombra a Billy Crystal presentador
vitalicio de la gala?
El que sabe, sabe… y, si de lo que se trata es de
presentar los Oscar, hay pocos que sepan tanto como Billy Crystal. Puede que la
de este año no fuera su ceremonia más espléndida. El recuerdo de sus escarceos
con Jack Palance son simplemente insuperables, y los años pesan un poco cuando
se trata de dar ritmillo al número musical de arranque. Sin embargo, Crystal
estuvo correctísimo en todas sus apariciones: cachondeándose de la controversia
sobre el nombre del antiguo Teatro Kodak o de la (elevada) edad de algunos de
los nominados. Alegre, chispeante y con el show bajo control, Crystal consiguió
que, por momentos, olvidáramos el fiasco de la edición del año pasado.
¿Qué sería de los Oscar (y de Hollywood) sin "Brangelina"?
Habrá quien los odie o envidie, pero es incontestable
que nadie sabe insuflar glamour a Hollywood como Brad Pitt y Angelina Jolie, la
única pareja de hoy que puede compararse a las más míticas del cine: Katharine
Hepburn y Spencer Tracy, Humphrey Bogart y Lauren Bacall, Richard Burton y Liz
Taylor… Primero desfilaron por la alfombra roja de punta en blanco; luego, en
primera fila, encajaron con mucho pundonor las bromas a las que los sometió el
presentador; y, por último, Angelina (con un look delgadísimo… demasiado
huesuda a nuestro parecer) presentó el Oscar al mejor guión mostrando pierna a
lo Jessica Rabbit.
¿Por qué la Academia de Hollywood se empeñó en
celebrar el cine como “experiencia comunal”?
En los Oscar, nada pasa porque sí. Y, aunque durante
la ceremonia, a pesar de algún chiste de Billy Crystal, no se hizo práctica
mención a “la crisis”, la preocupación de la industria del cine pudo palparse
en la insistente celebración del cine como experiencia colectiva y vital. El
mensaje estaba claro: “¡Todos al cine! ¡Todos a comprar entradas!”. No cabe
duda de que los hábitos del espectador de cine se están modificando. Cada vez
es más la gente que opta por ver el cine en casa o incluso en la pantalla de su
ordenador (legal o ilegalmente). Para la Academia de Hollywood, esta es una cuestión
de supervivencia. Con lo cual, no extraña su clara reivindicación de la gran
pantalla y la sala oscura.
¿Existe algo más eficaz que el humor?
Después de que el año pasado a la gala le faltara
humor, este año lo hubo para dar, tomar y disfrutar. Funcionó a la perfección
el corto de la panda de Chistopher Guest parodiando los “test screenings” (las
proyecciones de prueba con público); Robert Downey Jr. bordó su presentación
del Oscar al mejor documental mientras filmaba un “documental en directo”; Will
Ferrell y Zach Galifianakis hicieron de las suyas presentando a bombo y
platillo el premio a la mejor canción; el reparto de 'La boda de mi mejor
amiga' se lo pasó en grande sobre el escenario; y Emma Stone estuvo sublime en
su cara a cara con Ben Stiller. Magnífico.
¿Quién dijo que Harvey Weinstein pasaba por horas
bajas?
Después de protagonizar más de un escándalo con sus
nada limpias campañas de promoción de películas como Shakespeare in Love o
Chicago (dos de las peores cintas en ganar el Oscar a la mejor película), la
Academia creó una suerte de “ley anti-Weinstein” que ponía límite a dichas
campañas de márketing. Sin embargo, este año Weinstein ha vuelto a salirse con
la suya. Ha conseguido que The Artist (una película francesa y muda) fuera la
gran vencedora de la noche, mientras que el documental Undefeated, también
distribuido por la compañía de Weinstein, se impuso en su categoría.
¿Alguien duda de la popularidad de Penélope Cruz y
Javier Bardem en Hollywood?
Es así: Penélope y Javier son estrellas de Hollywood
de pleno derecho. Penélope es una habitual de la gala. Este año, presentó junto
a Owen Wilson el premio a la mejor banda sonora. En algún otro momento, la
realización se centró en ella y su vestido causó furor entre las presentadoras
de televisión norteamericanas. Por su parte, Bardem también estuvo curiosamente
presente en la gala. En su discurso de agradecimiento por el premio al mejor
guión adaptado, Alexander Payne (Los descendientes) comentó que había traído a
su madre a la ceremonia porqué esta le había reprochado una vez que, cuando
ganó su primer Oscar (por Entre copas) no se lo dedicó a ella “como lo había
hecho Javier Bardem con su madre”.
¿Por qué el final de la gala siempre termina haciéndose
cansino?
No sabemos exactamente cuál es la razón. Quizás es
porque las presentaciones de los premios al mejor actor y actriz se hacen
demasiado largas (a pesar de los intentos de Natalie Portman y Colin Firth por
resultar emotivos) o que, como viene siendo la norma desde hace unos años, los
premios gordos están cantados desde hace meses. Este año no ha sido una
excepción. ¿Alguien dudaba de que The Artist se llevaría el gato al agua? En
realidad, el filme francés ha hecho historia a nivel mundial, cosechando
premios en todas las grandes entregas de galardones: los Globos de Oro, los
BAFTA británicos, los César franceses, e incluso nuestros Goyas. Es
indiscutiblemente el año de The Artist y la nostalgia cinéfila.
¿Para cuándo un premio al “mejor actor animal”?
No nos engañemos, la gran estrella de la temporada
fílmica 2012 ha sido un perro llamado Uggie. El co-protagonista de The Artist,
el perro mejor adiestrado, más inteligente y expresivo de la gran pantalla, nos
ha robado el corazón y con toda seguridad su hubiese llevado un hipotético
Oscar al “mejor actor animal”. Sus dos breves apariciones en la gala se
contaron como unos de los grandes momentos de la velada. Ya les gustaría a
muchos actores humanos poseer el carisma y dominio de la escena que despliega
el bueno de Uggie. Un consuelo: este año se ha creado el Golden Collar Award,
que, por supuesto, se ha llevado este adorable perrito.
¿Cómo es posible que sigan invitando a Sacha Baron
Cohen a estos eventos?
Al final, fue invitado, apareció y la lió. Sacha Baron
Cohen, el creador de Borat y Bruno, experto e incontrolable agitador mediático,
se dejó ver por la alfombra roja del festival vestido con la indumentaria del
personaje al que encarna en su nueva película, The Dictador (El dictador). En
la piel del dictador africano General Aladeen, fue entrevistado por algunos
medios; aunque el momento cumbre llegó al ser entrevistado por un periodista
del canal de moda y tendencias E! Cohen llevaba consigo una urna en la que
supuestamente iban depositadas las cenizas de Kim Jong-il. En un momento de
despiste del presentador, Cohen le ha tirado por encima las supuestas cenizas,
provocando el asombro y disgusto del estirado presentador. Nada mejor que unas
dosis de Sacha Baron Cohen para animar la previsible y engolada fiesta de
Hollywood.
Blogsterra
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