Sobre las doce y media de la mañana come doña Tecla. Y generalmente mientras come se frota los ojos porque se muere, literalmente, de sueño. Así que en teoría llevarla a su cuna para que duerma no supone ningún drama. Pero no siempre se consigue y generalmente sus siestas no superan una hora de duración. Con suerte duran hora y media. Dice el reportaje, que se hace eco de las declaraciones del coordinador de trastornos del sueño y de la unidad de pediatría del Hospital Quirón de Valencia, Gonzalo Pin, que "facilita la recuperación de la energía física y psíquica, elimina la tensión y el cansancio acumulado, ayuda a controlar los impulsos, mejora el humor y favorece la retención de lo aprendido a lo largo de la mañana.
No hace falta un estudio sesudo para darnos cuenta de que un buen sueño garantiza salud pero os recomiendo que lo leais porque es realmente interesante. Si a los adultos no dormir nos genera estrés, tensión y falta de salud, lo lógico es que en los niños los efectos sean mucho peores. También, cuentan finalmente, mientras dormimos se generan gran parte de las sustancias que nos defienden de las infecciones por lo tanto la falta de sueño puede dañar el sistema inmunológico. Y si te pasa como a mí, que tu niños, especialmente si es menor de 4 años, no es muy propenso a caerse dormido a mitad de jornada, armarte de paciencia y si es necesario intentar ir a la cama con él para que poco a poco se vaya acostumbrando. Los beneficios para su cerebro son mucho más beneficiosos de lo que pensamos.
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