La impresionante transmutación a la que hemos asistido en la película Hitchcock nos ha dejado con la boca abierta. El actor galés Anthony Hopkins, que es el elegido para dar vida al maestro del suspense, se ha mimetizado hasta tal punto que nos hace dudar de si el director inglés Alfred Hitchcock no ha resucitado. El rodaje de la película, que cuenta el difícil rodaje de una de las obras maestras de la historia del cine, Psicosis, nos ha proporcionado la primera imagen de Hopkins caracterizado como Hitchcock. Nos quedamos de piedra. Pero, evidentemente, no es el primer caso.
Una de las cualidades que se le suelen demandar a un actor o actriz es la de ser único/a: irrepetible, inconfundible. Sin embargo, hay ocasiones en las que el objetivo apunta en dirección contraria. Nos referimos a los biopics, cuando el actor (o actriz) debe meterse en la piel de un personaje real. La tarea consiste entonces en despojarse de uno mismo para convertirse en el otro: el actor convertido en clon, en imitador, en camaleón. Y de hecho, en ocasiones, la transformación es tan eficaz que los parecidos entre el actor y el personaje real llegan a ser asombrosos. Uno de estos casos lo protagoniza Meryl Streep, que encarna a Margareth Tatcher en La Dama de Hierro, película por la que ya suena como favorita para el Oscar y en la que revela un extraordinario parecido con la antigua primera ministra británica. Para continuar con los parecidos razonables, os presentamos otras ocho parejas clónicas de actor y personaje.
Daniel Day-Lewis - Abraham Licoln, en Lincoln. Day Lewis no es el primer actor que se mete en la piel del mítico presidente de Estados Unidos. El primero fueWalter Huston en el biopic de D.W. Griffith, aunque nuestro favorito es el Henry Fonda de El joven Lincolnde John Ford. Sin embargo, por lo que apuntan las primeras imágenes procedentes del rodaje de la nueva película de Steven Spielberg (titulada Lincoln), podría ser que Day-Lewis los supere a todos, al menos en cuento al parecido físico. La capacidad camaleónica deDay-Lewis es bien conocida, pero en esta ocasión parece haberse superado a sí mismo. Y no sólo es el peinado y la barba; la expresión y musculatura facial deLewis parecen encajar como un guante sobre el recuerdo de Lincoln.
Di Caprio – Edgar Hoover, en J. Edgar. Y todavía nos queda otro caso muy reciente de parecido razonable entre un actor y un personaje real. Se trata de la encarnación que realiza Leo DiCaprio de J. Edgar Hoover, el mítico director del FBI, en la nueva película deClint Eastwood. En este caso, como en muchos otros, el maquillaje juega un papel clave en la transformación del actor; sin embargo, el maquillaje no se basta a sí mismo: para que la imitación se creíble, ha de darse un equilibrio entre caracterización e interpretación.
Anthony Hopkins – Frank Langella – Richard Nixon, enNixon y Frost vs. Nixon. Un caso bien interesante. Por una parte, tenemos al Nixon de Anthony Hopkins, el hombre agarrotado y consumido por la paranoia: un trabajo de caracterización física perfectamente modulado. Y por otra parte, está el gran Frank Langella, que en Frost vs. Nixon supo capturar la cualidad siniestra de la voz del ex-presidente norteamericano. En ambos casos, y sobre todo en el de Langella, queda claro que los parecidos pueden surgir más allá de la apariencia más superficial.
Val Kilmer – Jim Morrison, en The Doors. La tarea no era nada sencilla, se diría que casi imposible: ¿Cómo hacer justicia a la energía salvaje e inigualable y a la dimensión mítica de Jim Morrison? Y aun así, Kilmerconsiguió acercarse temerariamente al aura del líder deThe Doors. Aunque la película es más bien errática, hay momentos que sirven para reivindicar la figura del hoy malogrado Kilmer, como la salvaje escena del mítico incidente que protagonizó Morrison en Miami y por el que fue arrestado por “conducta indecente”.
Sean Penn – Harvey Milk, en Mi nombre es Harvey Milk. Una nueva demostración de que el espíritu de una persona no está únicamente en su apariencia más superficial. De partida, si se repasa el gruesos de las instantáneas que se conservan de Harvey Milk, cabe reconocer quePenn no se parece demasiado al célebre activista gay. Sin embargo, observando las imágenes en movimiento de Milk, es posible apreciar cómo Penn se hizo con la esencia del personaje. En este caso, el arma principal fue la sonrisa, que permitió a Penn adentrarse en el alma noble y combativa de Milk.
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