Cuando se habla de amor se hace referencia a un concepto universal relativo a la afinidad entre seres, sentimiento distintivo que hace de la vida una experiencia maravillosa a través de emociones, experiencias y actitudes que resaltan las mejores virtudes del ser humano. Nos enamoramos sin importar la edad con la misma carga de ilusión y de esperanza, con el mismo idealismo febril que vive un par de adolescentes que comienzan a amarse. Entonces viene la pregunta: ¿El amor tiene edad? La respuesta es simple: No, claro que no, pero las parejas y la cotidianidad sí.
Una generación agrupa intereses relativamente comunes que se diferencian sustancialmente según va pasando el tiempo. Una aventura amorosa no toma en cuenta las matemáticas sino la pasión, el disfrute sabiendo que el tic tac de un reloj tiene marcado el tiempo de duración, pero si lo que buscamos es una relación seria y solida, en el buen decir de Walter Risco: Hay que enfriar las ganas y tomar decisiones razonables.
Es frecuente que la mujer desee a un hombre mayor que ella, esta elección va asociada a su desarrollo biológico que aventaja a un varón y que implica un desarrollo mental que solo se equipara con un hombre de más edad. Una muchacha de 20 años se siente más comprendida, en la mayoría de los casos por un hombre que se acerca a los 30 que por los de su misma edad, hay en esa relación no sólo una especie de búsqueda de protección sino más compenetración psicológica.
En cambio vemos hombres entrados en la madurez con chicas que igualan la edad de sus hijas, quizás y de manera inconsciente ponen a prueba su amor propio al sentir que aún pueden ser deseados por chicas jóvenes, se sienten altamente cotizados y rejuvenecidos en medio del espejismo que no respeta la edad. Las mujeres en el mismo caso reafirman que pueden ser codiciadas, y sobre todo aquellas a las que no les gusta se les señale o critique su carácter o personalidad lograrán su propósito con un hombre más joven que no tiene la experiencia ni la madurez de quien si pudiera hacerle algún tipo de señalamiento.
Se dice que es mejor llegar a la cama con alguien más joven. Creo que el problema no es acostarse sino cómo te vas a levantar. Después que pasa la pasión: ¿De qué hablan, qué se dicen, cómo complementan una relación que según expertos se reduce a un tiempo de once minutos?
Me apena ver a esos hombres que ya son abuelos y que tienen hijos de la misma edad de sus nietos. En un intento de regresión no logran retener la juventud, sino que se privan del disfrute de la libertad que acompaña los años cuando ya los hijos se van de casa y construyen sus propias familias, un tiempo maravilloso donde la vida recompensa los esfuerzos y te quita de los hombros el peso de tantas responsabilidades. ¿Volver a empezar? Para mí, jamás.
Cada edad tiene su propio encanto, su propia fascinación solo hay que saber disfrutarla.
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