Cuando el padre establece una relación unida, afectuosa y auténtica con su hijo los beneficios son maravillosos. Un alto porcentaje de los padres de hoy tratan de desarrollar una amistad con los hijos a diferencia de generaciones anteriores. Lo ideal es que el hijo en vez de ver a su padre con miedo lo vea como un ser más humano y afable.
Es importante que los padres entiendan que establecer una amistad no significa llegar a los extremos de convertirse en el compinche de su hijo dejándolo sin un modelo que le sirva de pautas. La situación donde el hijo se siente a la par con sus padres hace mucho daño generando ansiedad, inseguridad y afectando la imagen paterna lo cual perjudica la formación del niño. Es importante que los hijos vean a sus padres como seres superiores y poderosos capaces de cuidarlos y protegerlos hasta que sean adultos y ellos puedan hacerlo por si mismo. Por otro lado es mas fácil disciplinar y pedir su colaboración si los niños ven a sus padres como un individuo que representa autoridad, sabiduría y experiencia.
Lo ideal es encontrar el balance. Un padre nutridor es sin duda alguna el que se preocupa de fomentar esa amistad sana con su hijo. Esa amistad donde los hijos se sientan cómodos jugando y compartiendo sus intereses con sus padres. Para lograr esta dinámica los padres deben estar cerca de sus hijos y crear un vínculo de confianza entre ellos que se desarrollará si comparten en calidad y cantidad más que esforzándose en llevar una relación informal con los hijos.
Si quieres establecer esa amistad debes proponértelo y dar los pasos necesarios. Aquí algunas pautas:
• Estar disponible para ellos cuando lo necesitan no cuando es fácil para ti.
• Participa en la vida de tu hijo y sus actividades. No seas un turista en su vida.
• Trátalo con afecto y con respeto.
• Disciplínalo con firmeza y con amor.
• Escucha con interés lo que tengan que decir sin juzgar. Si es necesario dile si estas en desacuerdo o aprovecha y dale opciones de cómo hacer las cosas diferentes para que si funcionen.
• Esmérate para que tu hijo mantenga su admiración y respeto hacia ti.
• Cuida de tu estabilidad emocional ya que no puedes ofrecer lo que no posees.
• Participa en la vida de tu hijo y sus actividades. No seas un turista en su vida.
• Trátalo con afecto y con respeto.
• Disciplínalo con firmeza y con amor.
• Escucha con interés lo que tengan que decir sin juzgar. Si es necesario dile si estas en desacuerdo o aprovecha y dale opciones de cómo hacer las cosas diferentes para que si funcionen.
• Esmérate para que tu hijo mantenga su admiración y respeto hacia ti.
• Cuida de tu estabilidad emocional ya que no puedes ofrecer lo que no posees.
Recuerda que criar a tus hijos puede y debe ser una experiencia maravillosa y lo lograrás si tus hijos crecen amándote, respetándote, mostrando gratitud y admiración por ti ya que estos son los ingredientes de una amistad duradera entre padres e hijos.
Por Claudia Simó
claudiasimo.com
Comente esta noticia