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jueves, 8 de marzo de 2012

El amor te pone loco


Al menos eso creen los científicos según este artículo publicado en blogs.terra.es

Cuando uno se enamora no se acuerda ni de comer, sólo piensa y vive para el ser amado, desarrolla una inmensa energía y genera montones de endorfinas diarias que mantienen su típica sonrisa de enamorado. Vamos, que el cerebro, la racionalidad, parecen abducidos por el amor.

Y realmente es así, ya que hasta 12 áreas del cerebro humano están involucradas en el sentimiento del amor, una emoción que provoca alteraciones neuronales en áreas del cerebro relacionadas con la percepción y que, según diversos estudios, no tiene el mismo comportamiento en el cerebro de hombres y mujeres, según ha explicado a Europa Press el director del Área de Cultura de la Sociedad Española de Neurología (SEN), el doctor Jesús Porta-Etessam.

La aplicación de las técnicas de neuroimagen han permitido determinar gran parte de los circuitos cerebrales, las estructuras neuronales y los neurotrasmisores que hacen que la gente se enamore. "Las técnicas de neuroimagen han permitido acercarnos al conocimiento de muchas de las conductas que caracterizan a los seres vivos", explica este experto.

Estas investigaciones también apuntan a que tanto el amor como la fidelidad poseen una clara base neurológica, donde neurotransmisores como la adrenalina, la dopamina, la serotonina, la oxitocina, vasopresina, etc. son elementos fundamentales para comprender por qué nos enamoramos. Es decir, que el hecho de que haya gente más enamoradiza o infiel tiene una base genética.

En la última década, se ha publicado un importante número de estudios que han puesto al descubierto el papel que juegan varias partes de nuestro cerebro (el hipotálamo, la corteza prefrontal, la amígdala, el núcleo accumbens, el área tegmental frontal, etc.) en el amor.

Gracias también a la utilización de técnicas de neuroimagen, se ha determinado también que la actividad neuronal es distinta según se trate de amor, apego a la pareja o deseo sexual, por lo que nuestro cerebro no se activa de igual manera en las relaciones duraderas que en las etapas iniciales de enamoramiento. Y que el cerebro de los hombres y el de las mujeres experimentan el amor de forma distinta.

Porta-Etessam señala que "mientras que los hombres, cuando se enamoran, parecen tener una mayor actividad en la región cerebral asociada a los estímulos visuales, en las mujeres se activan más las áreas asociadas a la memoria".

Otros estudios muestra que se tarda sólo medio segundo en enamorarse o que el sentimiento amoroso provoca alteraciones neuronales en áreas del cerebro relacionadas con la percepción, lo que puede explicar el hecho de que las personas enamoradas encuentren a su pareja mucho más especial que el resto.

"Una de sus múltiples investigaciones al respecto muestra que tanto el amor como el odio estimulan algunas de las mismas regiones cerebrales. Pero mientras el amor parece inhibir parte de las zonas donde se procesan las ideas racionales, el odio las hiperactiva", concluye Porta-Etessam. De ahí el famoso refrán que dice que del "amor al odio hay un sólo paso".

 ¿Acabarán desarrollando un vacuna contra el amor o bien para prolonga las increíbles emociones o sensaciones del principio?