Ir al Inicio

Mostrando entradas con la etiqueta mitos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mitos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Mitos sobre la sexualidad masculina







Un estudio reciente demuestra que, todavía hoy, la sexualidad masculina está muy influenciada por un conjunto de creencias sin base científica


El sexo es natural y la satisfacción sexual es un elemento muy importante en la salud y la calidad de vida, tanto para hombres como para mujeres. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud sexual como aquel conjunto de factores somáticos, emocionales, intelectuales y sociales relativos a la sexualidad que enriquecen la calidad de vida y mejoran la integridad personal, la comunicación y el amor. Sin embargo, hoy sigue siendo un tema tabú en muchas ocasiones, lo que puede alimentar mitos y creencias a su alrededor. En este artículo se desmontan falsas creencias relacionadas con la sexualidad masculina que pueden dificultar la satisfacción sexual de ambos miembros de la pareja.


30 creencias sobre la sexualidad masculina

"El tamaño importa" es tal vez uno de los mitos más extendidos entre la población, pero está lejos de ser el único. Un estudio realizado por científicos de la Universidad Marmara, en Estambul (Turquía), demuestra que, en la actualidad, la sexualidad masculina está muy influenciada por un conjunto de afirmaciones sin ninguna base científica.

Para la investigación, los expertos realizaron un cuestionario a 167 varones de entre 18 y 67 años sobre sus creencias sexuales. En el formulario se les preguntaba acerca de 30 leyendas sobre la sexualidad masculina, además de sobre información relevante como edad, estado civil, nivel de estudios, empleo, lugar de nacimiento y primera relación sexual.

La creencia más extendida entre los participantes del estudio fue que"ellos deben saber cómo satisfacer a una mujer" (77%), seguido de cerca por la que reza que "los hombres siempre quieren sexo" y siempre están dispuestos a tener relaciones (73%). Otros mitos fueron que "el coito es el principal objetivo de un encuentro sexual"(70%) o que "la erección es siempre un signo de excitación sexual" (65%). Más de la mitad de los encuestados afirmó que "la clave de un buen coito es un pene de gran tamaño" y que "cuanto mayor es el tamaño, más excitadas se muestran las mujeres".

También la mayoría consideró que una relación sexual "solo es buena si ambos miembros de la pareja llegan al orgasmo", y que "cuando los componentes de la pareja se aman, saben cómo proporcionar placer en el otro". Por último, de forma sorprendente, un 55% de los encuestados señaló que "las mujeres son las responsables de la disfunción sexual" en el hombre, de modo que ni el tratamiento ni la ayuda médica son efectivos para combatirla. Por otro lado, los mensajes menos populares fueron que "el hombre o la mujer no pueden negarse a tener relaciones sexuales" y que "el sexo oral es sucio".

Como curiosidad, casi un 70% de los participantes confesó que la información en la que se basaban para responder las preguntas provenía de consejos y conversaciones con amigos, seguida de un 16% de participantes cuya principal fuente de información fue el material erótico pornográfico. Solo un 13% afirmó que se apoyaba en material didáctico de revistas y televisión, y apenas un 2% obtuvo sus conocimientos sexuales a partir de sus padres.
Falsos mitos sexuales en el hombre

Hay numerosas opiniones sin base científica que pueden condicionar la vida sexual. Una de las ideas más difundidas es que el tamaño del pene influye en el placer de la mujer, siendo este mayor cuanto más grande es el miembro masculino. Sin embargo, está demostrado que las partes más sensibles de la mujer son también las más externas, entre las cuales destacan el clítoris y la entrada al conducto vaginal, por lo que un pene más grande no implica una mayor estimulación de esta zona.

Otra afirmación errónea muy extendida es que el hombre siempre está dispuesto al sexo. La sexualidad masculina va más allá de una simple erección, y hay multitud de factores, como el estrés o la vida sentimental, que pueden afectar al deseo sexual.

Otra falsa idea es que el alcohol es un estimulante sexual, y si bien puede provocar una desinhibición y facilitar el encuentro entre dos personas, también es un potente vasodilatador y un inhibidor del sistema nervioso central, por lo que su consumo puede dificultar la erección, la coordinación y los reflejos, además de dificultar la ejecución del coito.

Tradicionalmente ha habido numerosas leyendas alrededor de la masturbación. Se ha dicho que provoca disfunción eréctil, acné, ceguera, sordera, locura... No obstante, hace algunos años que los sexólogos lo han desmentido y han comprobado, además, que es una herramienta útil para la exploración sexual y la satisfacción personal.

También preocupa a muchos varones que la vasectomía les reduzca el apetito sexual; sin embargo, tan solo es una simple intervención quirúrgica que impide la salida de los espermatozoides durante el acto sexual, y no tiene ninguna influencia sobre el deseo.

Por último, el punto G masculino es otro de los temas tabús. En los últimos años se ha descubierto y demostrado que el hombre tiene un punto G, de sensibilidad extrema, y que de ser estimulado, puede desencadenar orgasmos. Se trata, sin ir más lejos, de la próstata, una pequeña glándula del sistema reproductor en forma de nuez que participa en la producción del esperma.

www.consumer.es

jueves, 27 de septiembre de 2012

Los 5 mitos sexuales que más preocupan a las mujeres

Es tiempo de desterrar algunas viejas creencias. 


Actitudes, costumbres, mandatos culturales… es tiempos de desterrar algunas viejas creencias. La licenciada Graciela Cejas habla sobre las más habituales en la revista Mía.

Una fácil. Un mito frecuente: si una mujer es sexualmente activa los hombres la consideran fácil. En realidad, ocurre todo lo contrario. Según los mismos hombres, ellos valoran y se sienten más plenos cuando se encuentran con una mujer que deja de lado el papel pasivo. Al revés de lo que ellas creen, esta actitud los alivia y libera, disminuyendo la presión al no cargar él con la responsabilidad total del éxito del encuentro.

Satisfacción garantizada. Muchas que se sienten inseguras de sí mismas sostienen que siempre hay que tratar de satisfacer al compañero, postergando sus propias necesidades o derechos. Temen pedir lo que necesitan, ya sean caricias o que demore la penetración. Llegan a fingir el orgasmo para satisfacer al varón. Vivida de esa forma, la sexualidad es algo opresivo que impide el natural desempeño. Por eso, la mujer que se ocupa de obtener placer propio obtiene un espacio psíquico y emocional propio, que la predispone a tener una mejor sexualidad, una calidad superior de relación con el otro.

Orgasmo simultáneo. Partiendo de la base de que hombres y mujeres tienen ritmos diferentes, buscar la simultaneidad en el orgasmo es un hecho poco natural y forzado. En todo caso, es una exigencia machista que considera ese hecho como la expresión de una sexualidad armónica. Muchas se fuerzan para producir un orgasmo simultáneo con su compañero, aún a expensas de no tener orgasmos ellas mismas por sentirse exigidas. Si bien la sincronización orgásmica es algo placentero, no deja de ser un hecho que tenga que darse naturalmente.

Prohibido masturbarse. La sexualidad femenina está condicionada por la teoría falocéntrica que sostiene que si la mujer se satisface, una masturbación sería innecesaria, hasta criticable. Este condicionamiento cultural se transforma para muchas en autocensura hacia la práctica masturbatoria, cuando en verdad es una fuente importantísima de placer, de autoconocimiento corporal y de amor a sí misma. Muchos ignoran que si una mujer ha practicado la auto estimulación podrá reconocer sus propias zonas erógenas, su clítoris, y así obtener un excelente conocimiento para integrarlo a sus relaciones sexuales.

Las mujeres son lentas. La sexualidad debe limitarse a la penetración. Se supone que besos, caricias y abrazos son juegos preliminares, cuando en realidad son parte inseparable del acto sexual. Se ignora que los ritmos de excitación son diferentes entre hombre y mujer. Hay que darle lugar al erotismo para generar una adecuada excitación, inluyendo todos los sentidos: tocar, oler, oír, saborear, no como algo secundario sino sumamente importante. Para las mujeres suele ser necesaria la sensibilización erótica y gradual de todo el cuerpo para un disfrute pleno. Hay hombres que se acotan en su manifestación por el temor a perder su erección o su rendimiento eficaz.