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martes, 20 de agosto de 2013

La manera correcta de afrontar la vida



Todos en la vida conocemos personas que hablarán mal y/o bien de nosotros. Eso es algo que no podemos cambiar y que tenemos que aceptar y vivir rodeado de ellas.

También vamos a conocer personas pesimistas y personas optimistas. De los peores tipos de personas de que nos podemos rodear sin duda alguna están los pesimistas. Tenemos que evitar que esas personas entren a nuestro círculo. Si ya están allí tenemos que idear la forma de sacarlas.

No digo que las personas pesimistas sean malas personas o que te vayan a hacer un daño, pero sí pienso que lo negativa llama negatividad. Las personas pesimistas siempre ven lo negativo de las cosas y esa es una manera muy triste de afrontar la vida.

Tampoco es saludable una persona demasiado optimista (soñador); es bueno tener siempre los pies sobre la tierra. Ser optimista es recibir cada día con alegría y entusiasmo. No es que siempre vamos a estar con una sonrisa de oreja a oreja como un payaso, pero si despertarnos cada día con la ilusión de que será un día grandioso aunque al final de cuentas no lo sea. Si vivimos cada día con esa actitud un día pésimo pasa a ser un día no muy bueno. Sin embargo, si comenzamos cada día lleno de angustias y de pesimismo estamos de ante mano echando a perder lo que podría ser un día maravilloso. Es más, con esa actitud no se puede tener un día estupendo, porque un día estupendo pasaría a ser un día no tan malo.

Otro tipo de personas que debemos evitar son un tipo muy especial de individuos  que con intención o sin ella hace que actuemos de una manera que no nos conviene.

A ver si me doy a entender. Durante nuestra vida seguro que hemos conocido y seguiremos conociendo personas que tienen la habilidad de sacarnos de nuestros casillas. Personas que hacen que actuemos impulsivamente o emocionalmente, sin significar estos que no tengamos control de nosotros mismos, de nuestros deseos y de nuestras emociones, porque para el que no lo sabía, tener autocontrol no significa que nunca nos enojamos o nunca vamos a salirnos de nuestras casillas, tener autocontrol quiere decir que podamos mantener la calma y pensar con la cabeza fría aunque estemos afrontando situaciones adversas. Es decir, mantener el control no en todas, pero si en la mayoría de las ocasiones y en las más importantes. Pero en fin ya me alejé de la idea por estar hablando del autocontrol.

Para expresarlo de una manera simple y clara, mi línea de pensamiento es que hay personas que aparentemente nacen con la habilidad o capacidad de sacar siempre lo peor de nosotros. Puede tratarse de una novia, de conocidos, compañeros de trabajo, etc. Pero sin importar de donde conozcamos estos “maravillosos seres” y por más apego que tengamos a ellos, tenemos que dejarlos porque créanme cuando les digo que nada bueno saldrá de ahí.


lunes, 19 de agosto de 2013

10 síntomas por los que necesitas ir al psicólogo

No es fácil tomar la decisión de ir al psicólogo, muchos prefieren no pagar para ir a contarle sus problemas a un extraño, en cambio otros se sienten más seguros y confiados al recibir ayuda profesional.
psicopata
Pero ¿Cómo saber cuando es necesario recurrir a un especialista?. Existen una serie de síntomas que te pueden encender la “luz de alerta” para saber si realmente necesitas ayuda de un psicólogo.
La especialista María Jesús Álava Reyes, fundadora del Centro de Psicología Álava Reyes, y autora de “La inutilidad del sufrimiento”, explica en el texto que “La gente no sabe cómo dejar de sufrir, cuando en más de un 95% de las veces, sufrimos inútilmente”, consigna el sitio español ABC.
Si bien pueden existir una infinidad de síntomas, Álava Reyes detalla con claridad cuáles son los principales señales que indican la necesidad de acudir a un experto. El sitio ABC elaboró un extracto del texto con los 10 síntomas que a continuación les dejamos.
1. Usted siente que no tiene control sobre su día a día (acontecimientos diarios).
2. Empieza a somatizar (Diversos dolores, en función de las características de cada persona) o a tener ataques de ansiedad (presión en el pecho, aceleración del ritmo cardiaco, hiperventilación o respiración muy superficial y acelerada, sudoración…).
3. No tiene control sobre las emociones (Llanto, rabia, angustia, tristeza, desolación, sentimientos de impotencia, desesperanza…).
4. Se encuentra en una situación límite, que no sabe resolver o no tiene fuerza para afrontar (Problemas graves de pareja, hijos o trabajo).
5. Siente que su área emocional le arrastra y no es capaz de analizar las cosas con objetividad y actuar inteligentemente.
6. Está lleno de pensamientos negativos, catastrofistas, obsesiones o fijaciones… que le impiden vivir la vida con normalidad.
7. Desea que la vida se acabe y siente que no tiene sentido su papel en este mundo.
8. Siente una agresividad que es incapaz de controlar, y sabe que puede desencadenar en situaciones límite.
9. Piensa que todo el mundo está en su contra.
10. Tiene grandes dificultades para descansar, conciliar el sueño, desconectar de situaciones, y no puede vivir la vida con normalidad.
ensegundos.net